01 (477) 773 23 36 | 01 (477) 312 19 74

El uso de la medicina alternativa y complementaria

Nov 28, 2019 | 0 Comentarios

En la sociedad actual, es común que cuando existe un problema de salud de cualquier índole, se suele recurrir a un método convencional para conseguir una cura; es decir, es normal asistir a algún centro de salud, hospital o consultorio para acudir con un profesional de la atención a la salud (médicos/as, enfermeros /as, nutriólogos/as, psicólogos/as, fisioterapeutas, etc.).

Este tipo de medicina convencional (también conocida como medicina occidental), se caracteriza porque quienes la practican son personas que cuentan con un título que avala que sus conocimientos, así como los métodos que utilizan y los tratamientos que prescriben, están fundamentados bajo un enfoque científico (Chaparro, García y Ochoa, 2017; Gavin, 2013; Instituto Nacional del Cáncer). Sin embargo, a pesar de que existe un sistema de salud dominante que promueve principalmente este estilo de medicina y por ende es la más comúnmente aceptada, existen otro tipo de prácticas que las personas pueden elegir para cuidar su salud y bienestar personal.

A estas prácticas y métodos que se utilizan fueran del esquema convencional, se les llama medicina alternativa o medicina complementaria y éstas “se basan en la idea de que un profesional de la salud debe tratar a la persona completa: cuerpo, mente y espíritu.” (Gavin, 2013). En algunos países también se le conoce como medicina tradicional, la cual, como lo menciona Lozoya (1989), este tipo de medicina es “una manifestación de la cultura de un pueblo” (p.27) ya que la variedad de terapias y prácticas que se llevan a cabo varían dependiendo de la región, el país y la cultura, como por ejemplo la medicina tradicional China o la medicina indígena en México (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2002)

A pesar de que se suelen manejar en conjunto, cabe destacar la diferencia entre medicina alternativa y medicina complementaria. La primera abarca un conjunto de conocimientos, prácticas, terapias o productos que sustituyen a aquellas que se utilizan en la medicina convencional; por ejemplo, algunos métodos alternativos son la acupuntura, el yoga, la meditación, el uso de plantas medicinales, los suplementos vitamínicos, los ejercicios de respiración, la hipnoterapia, las oraciones, entre otros. Por otro lado, en la medicina complementaria, se utilizan estos otros métodos alternativos ya mencionados junto con los tratamientos de la medicina convencional, es decir, no los reemplaza, sino que se suma a ellos (Gavin, 2013; Código F, 2017; Department of Health and Human Services).

Las causas que pueden orillar a una persona a usar la medicina alternativa y/o complementaria pueden deberse a diversos factores. Por ejemplo, hay quienes recurren a estas alternativas con el fin de solucionar algún problema de salud que el sistema médico convencional no ha logrado curar (Gavin, 2013). Por otra parte, también puede deberse a que varios de estos tratamientos o recursos son más accesibles económicamente, además de que pueden encontrarse de manera más sencilla en el entorno cotidiano de las personas, evitando que se tengan que trasladar a un lugar más alejado para recibir atención médica (OMS, 2002). A su vez, el uso de estas alternativas puede deberse también a un sistema de creencias que culturalmente esté arraigado en la comunidad (OMS, 2002).

¿Te interesa este artículo?

Si encuentras muy interesante este artículo ¡compártelo en tus redes sociales! También puedes leer más sobre temas de juventud en nuestra sección de Artículos.

Sin embargo, cabe destacar que las personas también pueden hacer uso de este tipo de medicinas tomándolo como un método preventivo de salud o para tener estilos de vida más saludables. Por ejemplo “mucha gente cree que las técnicas como el yoga pueden mejorar su bienestar general”, ya que como se mencionaba al principio, este tipo de alternativas brindan técnicas de bienestar tanto a nivel corporal, espiritual y mental. (Gavin, 2013). Esto podría explicar por qué el uso de la medicina alternativa y/o complementaria se ha ido incrementando rápidamente y su uso es cada vez más común en distintos países y con diversas poblaciones (OMS, 2002).

Dado que la frecuencia de uso de este tipo de alternativas aumenta cada vez más en diferentes países, hace que se plantee el cuestionamiento: ¿Qué tanto las nuevas generaciones tienen un acercamiento con este tipo de medicinas? En el caso de los jóvenes en México, no existe una fuente de información oficial que pueda proporcionar datos concretos sobre qué tanto utilizan estos métodos, sin embargo, existen algunos estudios que hacen una aproximación. Se estima por ejemplo que el uso y el reconocimiento de la medicina alternativa en México ha aumentado un 80% principalmente en jóvenes y mujeres; entre las prácticas que utilizan más son el yoga, la meditación, la aromaterapia, el uso de plantas medicinales y principalmente alternativas provenientes de otros países (García, 2018).

Se ha encontrado también que las personas mayores de 18 años diagnosticadas con algún trastorno mental como depresión o ansiedad son quienes hacen un mayor uso de algún tratamiento alternativo en comparación con las personas que no tienen trastornos de esta índole. Algunos de los servicios alternativos a los que recurren son las actividades físicas, hablar con familiares, amigos, consejeros espirituales o grupos de autoayuda y la utilización de remedios caseros (Berenzon, S., Alanís, S. y Saavedra, N., 2009).

En otro estudio realizado con personas mayores a 15 años, se pudo encontrar que el 65% de las personas entrevistadas, ya sea que tuvieran un problema de salud (como la diabetes) o no, han recurrido a algún tratamiento complementario, entre los que figuran la jugoterapia, la orinoterapia, el temazcal y la herbolaria (Torres, 2010).

Rodríguez menciona que la Secretaria de Salud ha implementado en algunos centros de salud ubicados en zonas rurales, atención médica convencional junto con medicina tradicional indígena de la región, lo que lleva a inferir que los y las jóvenes que viven en este contexto, están más familiarizados con este tipo de medicina complementaria.

Conclusiones

A pesar del incremento en el uso de métodos alternativos en la vida de las personas, parece ser que no llegan a sustituir completamente los tratamientos que otorga el sistema de medicina convencional, por lo que, de acuerdo con los datos encontrados, se puede decir que en México existe más un acercamiento a la medicina complementaria que a la medicina alternativa. Resultaría interesante conocer y explorar las causas reales de por qué las personas en el país optan por complementar sus tratamientos convencionales con terapias alternativas, ya que una explicación a ello podría ser por la desconfianza que tienen las personas hacia el sistema de salud.

Es importante señalar también la falta de datos oficiales con respecto a la información para saber a cuáles métodos alternativos recurre la gente y qué tan frecuentemente lo hace. Sobre todo, es importante conocer estos aspectos en la población joven, ya que esto puede ayudar focalizar los objetivos y las acciones del sistema de salud en México, para atender de manera más contextualizada los problemas de salud que tienen los y las jóvenes, e incluso para implementar programas que contemplen nuevas opciones para generar hábitos saludables preventivos que mejoren su bienestar y calidad de vida.

Bibliografía

AUTORES

Karen Andrea Del Carmen Quiroz Estrada

Correo electrónico: andy.quiroz.e@hotmail.com

Licenciada en Psicología especializada en el área social por parte de la Universidad de Guanajuato. La investigación y el trabajo de intervención psicosocial han sido parte esencial de mi formación, siendo participe de eventos tales como el Verano de Investigación UG, el Encuentro de Jóvenes Investigadores y el Congreso Mexicano de Piscología Social; además de haber diseñado e implementado intervenciones para promover las actitudes proambientales, fomentar hábitos saludables, visibilizar y desnormalizar la violencia de género en los espacios públicos, entre otros.